El metaverso, la siguiente etapa de la evolución

En el siglo XVI, la Tierra se convirtió en un planeta como cualquier otro. En el siglo XIX, el Sol era una estrella entre miles de millones de estrellas. En el siglo XX, nuestra Vía Láctea es una galaxia entre miles de millones de galaxias, pero nuestra comprensión del universo puede ser incompleta.
En el siglo XXI nuestro mundo podría convertirse en uno de los miles de millones de otros.
Si observamos al mundo en una realidad material conocida, es porque estamos hechos de materia. Cualquier teoría que explica nuestra existencia debe ajustarse necesariamente a nuestra propia construcción.
Nuestra aparición es el resultado de un proceso que obedece a las leyes de la termodinámica. Este proceso ha creado una autoorganización que oscila entre la macroevolución y la microevolución (diagrama opuesto).
Observamos la evolución de las estructuras de nuestro Universo, que surgen espontáneamente bajo la influencia de un flujo continuo de energía que se disipa. Los átomos ligeros generan estrellas, que generan átomos pesados, que generan planetas, que generan moléculas, que generan océanos prebióticos. Y continúa con cadenas moleculares, ciclos autocatalíticos, genes, procariotas, genomas, eucariotas, cromosomas, organismos pluricelulares, cerebros, hombres, cerebros globales, sociedades humanas y mundos paralelos de mañana.
Este proceso se produce cada vez más rápido, y la disipación de la energía inicial es una aceleración auto-irreversible.

¡Pero el mundo material tridimensional sólo puede ser una ilusión!
Los objetos materiales que nos envuelven son sólo una posible representación de la realidad.
En el corazón mismo de la materia, el mundo cuántico nos muestra una energía intensa donde la materia ocupa un volumen insignificante. No hay absolutamente más que un vacío en el que la materia aparece y desaparece constantemente, en diferentes lugares y en diferentes estados a la vez. Además, no existe distinción entre pasado, presente y futuro. Esto abre la puerta a muchos mundos posibles, a un sinfín de mundos paralelos que pueden crear un metauniverso.
La materia cuántica es como una colección de información que nuestro cerebro interpreta para formar objetos en el mundo real. De todos los mundos posibles, nuestra conciencia elige lo más probable, lo que nuestros sentidos han seleccionado para la experiencia de la realidad.
¡Pero la realidad del futuro no será virtual!

Nota: el físico y químico ruso Ilya Prigozhin (1917-2003), premio Nobel de Química en 1977, demostró que la autoorganización es una propiedad de las estructuras disipativas, es decir, las estructuras que aparecen espontáneamente bajo la acción de un flujo continuo de energía. Cualquier estructura que intercambia energía o materia con su entorno es una estructura disipativa, desde las galaxias hasta las sociedades humanas.

macroevolución Conoce al autor, Ignacio Llorente
Ignacio Llorente

Ignacio Llorente es una amante del estudio de los planetas. Por eso nos enseña cómo poner en práctica los mejores consejos para avistarlos y analizarlos. Realiza largas caminatas por la naturaleza en plena noche con su equipo de astrónomos con frecuencia. Los mejores tips sobre planetas que podemos leer.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)