¿Realmente necesitamos una agencia espacial española?

Las redes sociales han incendiado en las últimas horas. El inicio de Internet no es ninguna novedad, y tendríamos un viernes más si no fuera por el problema que despertó a aquella multitud enfadada. No es el último escándalo político, ni el fin de un reality show, ni siquiera las declaraciones políticamente incorrectas de un vigilante famoso: el gobierno ha anunciado la creación de una agencia espacial española . Al poco tiempo se hicieron comparaciones, tanto en forma de memas ácidos como de chistes nostálgicos sobre los míticos TIA (Técnicos de Investigación Aeroterrestre), que encarnaban todos los clichés y complejos nacionales de los cómics de Mortadelo y Filemón.

La imaginación de los internautas se disparó con el poder de los cohetes e imaginaron lo mismo: cohetes que enviaban españoles a la Luna o robots que aterrizaban en Marte. Sólo hace falta una búsqueda rápida para darse cuenta de que el presupuesto necesario para un negocio de este calibre está lejos de lo que puede permitirse nuestro país. Podemos estar de acuerdo en que la propuesta de crear una agencia espacial española para explorar el espacio profundo no es la mejor idea . Además, parece absurdo que gente que conozca íntimamente nuestros presupuestos del Estado pueda plantear estas tonterías. Desde esta perspectiva, hay dos posibilidades: o todo el grupo de expertos se ha equivocado de la manera más vergonzosa que se pueda imaginar, o bien nos falta algo en un detalle muy importante.. Dado que muchos revisores han informado de tabletas de 280 caracteres, parece razonable optar por la segunda opción.

Siempre se ha defendido que la exploración espacial es un motor muy importante del progreso tecnológico y científico a causa de la transferencia de conocimiento que se produce en este campo. Las soluciones a los problemas del sector aeronáutico y espacial se trasladaron a otros campos, nacieron tecnologías esenciales como los dispositivos GPS, TC o resonancia magnética , termómetros infrarrojos y bombas de insulina. Aunque esto es cierto, las inversiones en exploración espacial se encuentran entre las más rentables del sector tecnológico, especialmente cuando se trata de aplicaciones médicas. Sin embargo, si nos atendemos sólo a este argumento, también confiaríamos en viejas simplificaciones, porque ya hemos entrado en una época en la que invertir en el sector espacial no es sólo un lujo que nos permite diferenciarnos de otros países, sino que éstas son las nuevas reglas del juego y si no las seguimos, nos mantendremos. el banco.

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0040162511002848?via%3Dihub

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Conoce al autor, Michael Montero
Michael Montero

Michael Montero es especialista en Astronomía, cuenta con años de experiencia en observatorios y está especializado en avistamiento a media distancia. También ha preparado a algunos grupos de iniciados en astronomía. Una de sus aficiones más importantes es la observación de astros en la naturaleza, que practica cuando sus viajes y trabajo se lo permiten.

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